Por fin llegó el fin de semana. Lo esperaba con ganas. Sobre todo para descansar del golpe que me llevé el miércoles y que me ha tenido jodido estos últimos días. Todo comenzó con el primer partido de la cuadrilla en el torneo para fiestas. Jugamos de puto-culo como suele ocurrir en el primer partido después de estar sin jugar durante un año. Ni uego, ni tiros a puerta, ni ná.
Al final nos metieron un gol que en teoría por el transcurso del partido deberían de haber sido más. Eso a falta de menos de diez minutos para el final. Luego ocurrió algo extraño cuando nuestro portero me pidió que me colocara en su posición. Yo de portero y en la siguiente jugada nuestra incorporación al terreno de juego casi marca gol, pero ahí no acabó la jugada. En el rechace marcamos. Era el 1-1 y era lo máximo que podíamos conseguir. Después tuve tres intervenciones que mantuvieron el resultado. Y así terminó. Primer partido y primer empate que pudo ser peor.
Todo esto venía a raíz de un golpe que no fue tal. Antes del partido, en un disparo caí sobre el pie derecho. Al apoyar me dolió. Era el talón que me dolía. Otros años me ha solido pasar y estoy seguro de que es culpa de las zapatillas. Durante el partido me dolía poco pero al terminar... Casi no llego a casa.
O quizás la culpa sea del polideportivo dle pueblo. La plaza estaba ocupada porque había partido de rebote. Los partidos se atrasaron al siguiente día, jueves, pero como teníamos ganas de jugar nos fuimos a preguntar al poli haber si había una horita libre para disputar nuestro partido. Así fue y jugamos.
Los siguiente días he estado trabajando, cojeando constantemente. El esfuerzo de cojear me ha jodido el tendón y ahora me duelen los dos. No sé si cojear y que me duela el tendón o apoyar bien para que no me duela este y me joda el talón. Por eso tenía ganas de que llegara el fin de semana. Para descansar de los dolores. Haber si se mejoran.
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