Ayer sábado el plan salió bien. De primeras me fuí a ver el partido de fútbol sala que enfrentaba al Transportes Lacunza(3º) con un equipo de Legazpi situado cuarto en la tabla. Hacía tiempo que no veía un partido de fútbol sala y me día cuenta que había pasado mucho tiempo desde la última vez. Tanto que incluso les había dado tiempo de cambiar las normas del juego. Los saques de banda con el pie, el portero podía sacar más de medio campo... No sé que pensarán en la Federación pero tanto cambio no es bueno.
El caso es que durante el transcurso del partido (que andaba bastante calentito), me ofrecieron una entrada para ver a la Real. No era seguro que pudiese disfrutarla pero estaba bien saberlo. Durante la semana a los socios que se pasaran por taquilla les regalaban una entrada para poder llenar el estadio y animar a nuestro equipo para que ayudemos a salvarla de Segunda. Si es gratis ¿por qué no vas a acudir? Para sufrir hay gente que prefiere estar en casa antes de ir a Anoeta a ver como tocan el balón once "mantas" (con perdón) y pasar frío en fechas invernales, aunque estemos en primavera. Pero si es gratis... Además el aliciente estaba en que se enfrentaba a un rival directo, el Levante al que tenía antes a 10 puntos. Y eso que es un rival directo.
Al final la entrada quedaba libre y tras pasar por casa y prepararme un improvisado bocata, seguimos la estela de muchos coches y autobuses hasta las inmediaciones del estadio. Exactamente a Illunbe. Me tocaba la puerta 23 mientras los compañeros del coche tenían la 21. Tenía que esperar a los de la cuadrilla que entraban por la 21. Entraron transcurridos los primeros 7 minutos y cada uno se sentó en su sitio. No se habían perdido gran cosa. Bueno quizás el cutre mosaico que había que crear cuando los jugadores saltaran al campo. Eran demasiado pequeñas las cartulinas azules y blancas. Veías el resultado final y entre cartulina y cartulina se divisaban negros, rojos, verdes... Se veía a la gente y tal y como he dicho, quedó fatal.
Del partido que se puede decir. Soso como todos los que lleva disputados la Real este año. El árbitro no ayudó bastante aunque al final la lió gorda perjudicando aleatoriamente tanto a la Real como al Levante. Carámbolas que te da la vida y sorprendentemente de un saque de falta Ansotegui peinó a la red una falta botada por Savio. De ahí para adelante lo más llamativo fue la pañolada al árbitro en el minuto 37 y los cánticos de nuestra parte de la grada (Peña Mujika & Co.): "Salva muérete" y "Salva Ballesta, hijo de ...".
En el diez de la segunda parte el árbitro expulsó con doble amarilla a un jugador levantino por llevar una cadena de oro. Incomprensible. Cuando todo se ponía más fácil para la Real era cuando más sufríamos en la grada. No paraban de perder balones los nuestros para que ellos crearan ocasiones. Para más sacrificio de nuestros corazones cada contra en el que se podía sentenciar el partido, la cagaban. En el 82 el Levante marcaba pero el árbitro lo anulaba por mano de Salva en la cesión a Tommasi. Llegó el 45 y el árbitro extendió nuestra muerte cinco minutos más. ¿De dónde coño sacó esos minutos? Otro par de ocasiones más para el Levante y el suspiro final llegó. Es malo ver a la Real.
Lo mejor de la jornada final de hoy es que tanto Athletic y Celta han perdido. Es decir, que los realistas han acortado tres puntos con el 16, 17 y 18. El milagro puede ser posible.
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