Termina otro día y dentro de 4 horas comenzará otro para mí. Este domingo me toca currar. En consecuencia me estoy perdiendo ahora mismo una madre juerga en Lazkao. Sí, ya están aquí. Las fiestas de Lazkao son el preámbulo de todas las fiestas de la comarca. Son el principio. A partir de hoy y hasta fiestas de Egia (a.k.a. Porrontxos) en setiembre, se celebrarán las fiestas de cantidad de pueblos de alrededor, la mayoría accesibles en tren y en autobús. Aunque siempre estará el coche de alguno o el taxi para la vuelta. Normalmente la ida no suele ser problema.
Y aquí me encuentro yo, en casita a punto de dormirme mientras unos cuantos de la cuadrilla se encuentran en Lazkao. Un pueblo que me encanta y en el que siempre encuentro a la gente que estudió conmigo en el módulo y que tan buenos recuerdos me traen. Este año fallaré, lo siento pero no es mi culpa. La culpa la tiene la empresa de malgestionar las cosas y decir sí a todo. La verdad es que no conozco muy bien el trabajo de la oficina pero es mi opinión por parte del currante, el que muchas veces critica sin saber. Lo siento pero tengo que criticar aún no sabiendo gran parte de las cosas. Me jode perderme las fiestas de Lazkao por currar un domingo y más me jode que no sea recompensado por ello.
Sólo me queda pensar en terminar lo antes posible el trabajo de mañana y llegar para la hora de comer a casa. Descansar a la tarde y el lunes otra vez a trabajar. Y así hasta el viernes. ¿Debería de tener alguna esperanza de que las cosas van a cambiar? Muchos dicen que la esperanza es lo último que se pierde pero yo digo... la esperanza no sirve para nada, no tiene ningún valor en el mundo real, no es lo que cambia las cosas. Yo soy demasiado conformista con lo que tengo y si algún día estoy harto de las cosas y deseo cambiarlas estoy seguro que lo haré. Pero ahora no. Ahora no es el momento.
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