Jueves Gordo. Así es. Hace menos de doce horas han empezado las fiestas más divertidas de todo Gipuzkoa. Hablar de que los Carnavales de Tolosa son los mejores de Euskal Herria sería pasarse de tolosano pero hay que decir que viene mucha gente de fuera, incluso de los exteriores del territorio vasco. Pero es la realidad. Hace tres años que no disfruto de ellos. Tampoco lo intento. Involcrarse de lleno sería morir de envidia hacia otros porque durante esta semana no tienen que trabajar. Cuanto menos pienses que en este momento la gente se está emborrachando y pasandoselo de puta madre a unos 7 kilómetros de tu casa, mejor. Mañana tengo que desmontar la carpa de Egin Kantu! en Basauri y tengo que tener la mente en ello.
Mientras escucho a Oasis y su Wonderland, me entra la nostalgia de bajar a la calle y poder tomarme un buen capuccino en un Starbucks que no hay con alguien y pasar un par de horas charlando. Aún estando sólo con un libro también pasaría el tiempo y yo ni siquiera me percataría. Pero para llegar a tener un Starbucks en Villabona mucho tiempo y muchos acontecimientos importantes deberían de pasar. ¿Podría yo contactar con la mundialmente conocida cadena de servicio de cafés y convencerles de que yo podría llevar una de ellas en mi pequeño pueblo? Con abrirla en Tolosa también me conformaría. En Donosti ya me quedaría lejos.
Lo que daría yo por tomarme mi cafe en un Starbucks antes de ir a trabajar, después de trabajar y después de cenar.

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