Sueños

. 02 diciembre 2006

De toda la vida he sido un soñador, tanto como para lograr algo que nunca lograré y para conseguir lo que he ido soñando. Pero el mejor de los sueños sigue siendo el sueño nocturno.

Siempre he soñado con historias impensables que todavía consigo recordar a la perfección. Historias de amor impresionantes, de acción dignas de un guión de Hollywood e incluso pequeños flashes que me han sobresaltado en mitad de la noche. Flashes tan simples como una caída tras un salto en unas escaleras o el mismo accidente de coche que se repite siempre. Ocurre en una curva nada peligrosa de una carretera de montaña. A consecuencia de la geología guipuzcoana, la carreteras de montaña suelen tener normalmente dos lados diferentes. En uno tienes la pared de la montaña y en otro tienes el precipicio que va montaña abajo. El accidente lo sufro en una curva de izquierdas cerrada contra la pared de la montaña y el choque no es nada violento. Iré como mucho a unos 30 km/h. Es cuando me despierto con los ojos abiertos de par en par y con la respiración algo acelerada. El tramo me hace recordar a la carretera de Artikutza.

Luego suelen estar lo sueños que no tienen ningún sentido. Los personajes suelen ser personas que viven en tu entorno y la situaciones son bastante extrañas. El entorno físico no suele ser como lo es en realidad. Aunque haya estado en ese lugar mil veces y me sepa de memoria donde está cada cosa, nunca es igual. Los diálogos suelen tener sentido, es decir, que en la vida real podrían suceder. El sueño comienza y termina sin saber el porqué.

La causa de contar mis sueños son la consecuencia de haber leído en el blog de Javi Moya un interesante artículo sobre como controlar los sueños.

Otro dato que me ha llevado al tema de este post, es el estreno de la película Déjà vu protagonizada por Denzel Washington. Experiencia que sufro desde hace algunos años y que hace un mes no he padecido.

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