Día gris

. 22 noviembre 2006

La jornada laboral de hoy comenzaba con una buena chaparrada. Teníamos que montar la carpa de Egin Kantu! en Santurtzi no sin antes cargar el camión en el almacén. No paraba de llover y he terminado caladísimo. No es que me haya jodido calarme de arriba abajo, normalmente me siente bien bajo la lluvia pero era el empezar así la mañana.

El camino ha sido una odisea de interrupciones en la carretera. Desde el almacén de Asteasu hasta el desvió a la A-8 en Donosti nos hemos encontrado tres patrullas de la Ertzaintza aparcada en los arcenes en distintos tramos del camino, pidiendo precaución. Hemos ido a 60 km/h hasta la A-8.

En la autopista también había problemas. ¿Qué digo? Si siempre hay problemas en la A-8. De Zarautz hasta Santurtzi hemos pasado tres accidentes.

1. A la altura de Mendaro, un coche se había chocado contra el guardaraíl y en el rebote otro le he dado por detrás. Un carril cerrado.

2. En Elgoibar o Eibar, estaban cargando los restos de un accidente en tres grúas. Otro carril cerrado.

3. Tras pasar el peaje de Iurreta, estaban escobando los restos de cristales que habían quedado en el asfalto después de que un coche se diera contra el muro de hormigón. El coche continuaba en la calzada, es decir, otro carril cerrado.

A parte de esto, por el carril contrario hemos visto una furgoneta volcada en el arcén y en otra zona un choque de chapa entre dos vehículos. Le había dado por detrás. Todo esto sin parar de llover.

La buena noticia era que en Santurtzi no llovía. Eso si mientras montabamos la carpa han estado mirándonos, sin exagerar, medio centenar de ingenieros. Todos ellos ya jubilados. Con el peligro que conlleva montar una carpa de tales dimensiones se quedaban parados a escasos centímetros de donde estábamos trabajando. Pasaban por mitad de todos los hierros... Nos molestaban más a nosotros que nosotros a ellos. Oías comentarios de "Mira! Ese la levanta y el otro la mete", "Yo levanto eso con la mitad de fuerza". También te preguntaban "Oye, chaval! ¿Para que es esto?", tú les explicabas y te respondían "¡Ah! Pero es en euskera.". Dios mío, ¿dónde se supone que está Santurtzi? Quizás al otro extremo de Burgos?

Llego a casa algo cansado y con ganas de descansar. Mañana será otro día más para sumar a la cuenta personal de mi vida.

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