Cuántas veces habrás oído en tus reuniones familiares o de amigos frases como "¡Qué pena no haber traído mi cámara!" o "¡Vaya!, justo ahora no tengo espacio libre en la tarjeta de memoria". Para evitarlo, es importante llevar la máquina siempre encima, con las baterías cargadas y con la tarjeta de memoria formateada o, por lo menos, con suficiente capacidad. Una de las mejores opciones es llevar más de una tarjeta y es que es preferible contar con varias de menor tamaño, que una de gran capacidad. De esta forma, si alguna de ellas se estropea, la pierdes o te la roban, no perderás todas la imágenes de ese lugar, ese día o ese reportaje, puesto que dispondrás de otras en el resto de tarjetas. Otra opción adicional es llevar un dispositivo de tipo disco dura para hacer las copias correspondientes cada cierto tiempo. Y, ya en casa, hacer varias copias de las fotografías, y evidentemente evitar guardar todos los CDs o DVDs en el mismo lugar.
Yo no llego al extremo de llevar la cámara a cualquier parte pero si que me gustaría cuando tenga una cámara más compacta. Lo que no olvido es el llevar las pilas bien cargadas y siempre llevo otra pareja de repuesto. Sobre las tarjetas de memoria, en este momento poseo tres, de 64MB, 128MB y 256MB. Prefiero estas tres a una de 1GB. De momento es suficiente para mí. Sobre las copias siempre tengo una en el PC y luego otra en CD que la guardo en un lugar fuera de manipulaciones.
0 comentarios:
Publicar un comentario